lunes, enero 20, 2014

8 razones de por qué una iglesia puede estar estancada


Tony Morgan, escritor del libro “The Leisure Suit Trap: 8 Reasons Your Church is Stuck”, entrega 8 causas probables de por qué una iglesia puede estar estancada. Acá, un resumen de ello. “Como he tenido la oportunidad de interactuar y trabajar con las iglesias durante los últimos años, hay algunos temas comunes. Estos son los desafíos que las iglesias suelen determinar en el ministerio y esto tiene que ver con estabilizarse o disminuir”, dice Morgan.


1. Te falta un plan de liderazgo de empoderamiento.Hemos fracasado como líderes en la iglesia si no abrazamos el poder y el impacto de la iglesia local. Las personas tienen el poder de serlo, es decir el pueblo que Dios tiene que poseer un plan de batalla, un plan con una meta ya sea mensual, trimestral, o anual.

2. ¿Usted está claro acerca de su visión y misión? Hay un montón de iglesias que tienen sus declaraciones de visión, pero no creo que haya muchas iglesias que realmente tengan una declaración de visión que aclare quiénes son como organización. Una visión que está bien clara reunirá a mucha gente, pero si es lo contrario repelerá a la gente.

3. Culpas ajenas y los factores externos. La víctima y el pensamiento sólo dará lugar a la amargura y la competencia. Los líderes que culpan a los forasteros y a los factores externos en realidad están confesando su propio fracaso y esta no es una forma creativa de inspirar a su equipo.

4. Su estructura impide el crecimiento
. Uno de los atributos de una iglesia es su decadente estructura compleja. La tendencia natural de las organizaciones consiste en añadirle complejidad a su estructura y sistema. Cuanto más tiempo existe una organización, más compleja será.

5. Usted adora el éxito que tuvo en el pasado. Nuestros éxitos que obtuvimos en el pasado puede ser uno de los mayores factores que contribuya a nuestra desaparición en el futuro. Cuando las organizaciones se adhieren a “la forma de lo que hacíamos “, lleva al concepto de que lo antiguo es mejor y por eso hay que evitar la innovación y el cambio, esto se convierte en el más arriesgado planteamiento.

6. Céntrese en las actividades en lugar de los resultados. Mientras muchos líderes religiosos están llenos de visión y pasión, estos carecen de una estrategia eficaz para llevar a cabo su misión. Esto nos lleva a una sensación de desorganización y, finalmente, a estancarnos.

7. Usted no cumple sino dota al pueblo de Dios. Por alguna razón, las iglesias más pequeñas con las que se trabaja a menudo, estas depende mucho del pastor. Si el pastor no capacita a su iglesia y no forma un liderazgo difícilmente podrá llevar la carga del ministerio.

8. Su ministerio es ignorado por la gente de fuera. Cuando las iglesias se centrar solo interiormente, su ministerio es ignorado por la gente de afuera. Empecemos a tomar algunas decisiones sobre el ministerio y mantengamos a la gente de afuera sobre lo que estamos haciendo no nos centremos solo en la cuatro paredes de nuestro templo.


Fuente: Traducido y adaptado por NoticiaCristiana.com

lunes, agosto 19, 2013

El neo-misticismo de los "íntimos de Dios"

Leyendo sobre el misticismo en la historia de la iglesia pre reformada, me encuentro con los "Amigos de Dios", grupo de místicos suizos y alemanes del siglo XIV, que me hacen pensar en el post-moderno movimiento de los "Íntimos de Dios". La idea del movimiento místico de los "Amigos de Dios" es que la madurez plena de la vida cristiana estaba absolutamente inmersa en las experiencias que nos entregaba la transformadora unión personal del alma con Dios. Si no tienes esta experiencia íntima, no eres amigo, o en el caso post-moderno, íntimo. O sea, eres un cristiano de segunda categoría.
El tema con estos místicos "Amigos de Dios" es que estaban muy inclinados hacia el panteísmo. Y este es el problema.
Para entender la relación entre el movimiento neo-místico de los "Íntimos de Dios", recomiendo leer sobre el panteísmo, a través de los escritos de Heráclito, Plotino y Spinoza, entre otros.

"¿Qué es lo que fue? Lo mismo que será. ¿Qué es lo que ha sido hecho? Lo mismo que se hará; y nada hay nuevo debajo del sol.
¿Hay algo de que se puede decir: He aquí esto es nuevo? Ya fue en los siglos que nos han precedido.
No hay memoria de lo que precedió, ni tampoco de lo que sucederá habrá memoria en los que serán después."
[Eclesiastés 1.9-11]

sábado, junio 22, 2013

¿Qué es Cristo realmente para nosotros?

Durante los últimos días de su vida, el pastor Dietrich Bonhoeffer dijo:
“La pregunta que más da vueltas en mi cabeza es ¿qué es Cristo realmente para nosotros?”

Es interesante leer en la Escritura que Jesús hizo esa pregunta a sus discípulos. En Mateo 16.13-16 nos encontramos con el siguiente relato:

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—¿Quién dice la gente que es el Hijo del hombre?
Le respondieron: Unos dicen que es Juan el Bautista, otros que Elías, y otros que Jeremías o uno de los profetas.
— Y ustedes, ¿quién dicen que soy yo?
— Tú eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente —afirmó Simón Pedro.
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Esta pregunta ha traspasado más de dos mil años y sigue siendo la misma que podemos hacernos hoy: ¿qué es Cristo realmente para nosotros? Y no se trata de definir “quién” es Cristo o simplemente “qué” es Cristo. La pregunta que nos hace realmente confrontarnos con el verdadero Cristo, con el Hijo del Dios viviente es “¿qué es Cristo para mí?”

Muchos de nosotros, cristianos, podemos afirmar que Cristo es el Señor, pero ¿qué realmente significa que Cristo sea el Señor? O más aún ¿qué significa que Cristo sea el Señor de mi vida?

Lo que nos molesta de reconocer que Jesucristo es el Señor, es que un Señor demanda a su siervo obediencia absoluta.

Una vez me dijeron “Jano, no es bueno que hables de Jesús como un Señor del tipo demandante, sino que como a un amigo. Las personas no pueden pensar que son esclavos, sino que son libres”. La verdad es que la misma Escritura usa la palabra griega “doulos” que significa tanto ‘esclavo’ como ‘siervo’, entendiendo la palabra ‘siervo’ como un esclavo que ha alcanzado un alto grado confianza de su Señor, al punto de que su Señor le asigna tareas y funciones de confianza. Bajo el contexto escritural, un esclavo sólo puede ser considerado un siervo amado, sólo cuando obedece en todo. No lo digo yo… son las palabras de nuestro Señor.

La Escritura describe a Cristo como salvador no más de 25 veces en el Nuevo Testamento. La misma Escritura describe a Cristo como Señor más de 400 veces en el Nuevo Testamento. Es la Palabra de Dios la que nos dice qué debiese ser Cristo para nosotros.


"[Jesús les dijo] ¿Por qué me llaman ustedes ‘Señor, Señor’, y no hacen lo que les digo?”
(Lucas 6:46)

viernes, mayo 31, 2013

La gracia barata es el enemigo mortal de nuestra iglesia.

Inspirado por mis lecturas sobre la vida y obra de Dietrich Bonhoeffer, les comparto mi devocional para el día de hoy.

“Entonces, ¿qué? ¿Vamos a pecar porque no estamos ya bajo la ley sino bajo la gracia? ¡De ninguna manera! ¿Acaso no saben ustedes que, cuando se entregan a alguien para obedecerlo, son esclavos de aquel a quien obedecen? Claro que lo son, ya sea del pecado que lleva a la muerte, o de la obediencia que lleva a la justicia. Pero gracias a Dios que, aunque antes eran esclavos del pecado, ya se han sometido de corazón a la enseñanza que les fue transmitida. En efecto, habiendo sido liberados del pecado, ahora son ustedes esclavos de la justicia.” [Romanos 6.15-18]

La gracia barata es el enemigo mortal de nuestra iglesia. Nuestra lucha hoy es por la gracia cara.

Gracia barata significa gracia como productos de oferta, el perdón pagado a precio contado y en cómodas cuotas mensuales, perdón a precio de saldo o sacramentos con descuentos. Cuando la gracia, aquella despensa inagotable de la iglesia se reparte entre manos descuidadas, sin vacilación ni límite, sin un precio, entonces hacemos de la gracia algo sin valor.

La doctrina de la gracia barata como principio, como sistema, es cuando hablamos del perdón de pecados como una verdad general, como una mera idea cristiana de Dios. Las iglesias que predican la doctrina de la gracia barata suelen estar llenas de personas que buscan un remate de perdón de Dios, ojalá pagando una suma de dinero, para que, de una u otra forma, poder mostrar la boleta de compra y tener posibilidad de reclamo en el proceso de reconciliarme con Dios. Pero se nos olvida que la expiación, la sustitución personal y particular por nuestros pecados en Cristo, es la más grande demostración del infinito precio que pagó Dios para reconciliarse con nosotros. No porque nos debiera algo, sino porque nos amó sin medida. Nos amó y planificó todo desde antes de decir “Que se haga la luz”.

La gracia barata es, por lo tanto, la negación de la palabra viva de Dios, la negación de la encarnación de la Palabra de Dios, del Verbo. La negación de Dios mismo. La gracia barata es la gracia que nos otorgamos a nosotros mismos. La gracia barata es la predicación del perdón sin arrepentimiento, es el bautismo sin la disciplina de la comunidad, es la Cena del Señor tomada indignamente, es la absolución sin confesión personal delante del Dios de eterna santidad. La gracia barata es la gracia sin discipulado, gracia sin la cruz, gracia sin la vida, gracia sin Jesucristo encarnado.

¿Por qué es que tantas iglesias están proclamando la "gracia barata"? ¿Qué pasa con aquellos discípulos que fueron llamados inapelablemente a ser sal incluso dentro de la Iglesia? ¿Se han vuelto insípidos, sin valor y, por lo tanto predican lo que hay en sus corazones, o sea, una gracia barata?

Por la misma gracia cara de la que nos hablan las Escrituras, aún hay esperanza para los que le temen. El Salmo 51.10-13 dice:

“Crea en mí, oh Dios, un corazón limpio,
y renueva la firmeza de mi espíritu.
No me alejes de tu presencia
ni me quites tu santo Espíritu.
Devuélveme la alegría de tu salvación;
que un espíritu obediente me sostenga.
Así enseñaré a los transgresores tus caminos,
y los pecadores se volverán a ti.”

Pensemos en la proclamación y la práctica de nuestras comunidades de fe (nuestras iglesias locales) y oremos para que Dios nos libre de la gracia barata.