martes, febrero 07, 2012

Saquen una hoja

“Saquen una hoja”… las palabras más terribles que mi profe podía decir. Porque sinceramente, yo no era del tipo de persona que estudia todos los días para estar preparado. Entonces para mí era terrible que me dijeran eso. Y generalmente me iba muy mal en este tipo de evaluaciones. A veces entregaba la hoja en blanco, en otras oportunidades escribía puras tonteras y en muchas otras intentaba copiar. Pero nunca estaba preparado para eso.

Nuestra vida de cristianos es una constante “saquen una hoja” de parte de Dios. Permanentemente el Padre está permitiendo pruebas en nuestras vidas para que podamos ejercer lo que hemos aprendido de él, por él y para él. Porque definitivamente se trata de eso: llevar a la práctica todo lo que hemos aprendido.

La Biblia dice en Filipenses 4.13 “Todo lo puedo en Cristo que me fortalece”, siendo un tremendo baluarte para enfrentar la prueba. Pero es justamente aquí donde comienzan nuestros problemas. Es muy común que pensemos “Ok. Si todo lo puedo en Cristo que me fortalece, entonces Señor, dame fuerzas y llévame a ser capaz de soportar todo esto, porque yo debo salir adelante, porque un hijo de Dios no puede estar derrotado ni angustiado”. Y creo que cometemos un tremendo error. ¿Por qué? Simplemente porque, a pesar de estar reconociendo que Dios nos regalas las fuerzas, queremos tomar el control de la situación nosotros, transformándonos en seres autosuficientes, creyéndonos capaces de que, con un poquito de fuerza extra, podremos nosotros mismos solucionar los problemas a los cuales estamos siendo enfrentados. Autosuficiencia en vez de dependencia absoluta. El pecado original.

Cuando leo las Escrituras veo que Dios me regala fuerzas para soportar la angustia, la tristeza, el dolor, el sufrimiento, como lo dice, por ejemplo, el mismo Jesús en el Sermón del Monte. Pero nos está diciendo una y otra vez que esas fuerzas como águilas son para pasar por el valle de sombra y de muerte y salir de la situación compleja porque “Dios está con nosotros”. Nuestro amado Señor nos dice “entrégame tu carga”… nos está diciendo “tú no podrás con esto; yo llevaré esta carga, déjame que te guíe por el camino y déjame hacer esto. Te regalo fuerzas para esperar, para no decaer, para no angustiarte, para no desesperarte, pero déjame a mí tomar el control. Si me dejas tomar el control, aunque sufras, podrás ser feliz porque estás siendo consolado por mí”.

Deja de lado tu orgullo y tus propios intereses frente a una prueba. Deja que Dios haga. Guarda silencio ante Dios y espera en él y él hará. Obedece al Dios de las Escrituras y aprende a depender plenamente de él. Dios nunca irá en contra de sus propios preceptos ni tampoco te desamparará, por lo tanto ante cualquier prueba, no tomes las decisiones que te convengan a ti, sino deja que Dios te muestre las decisiones que te convengan en él. A veces dolorosas, pero son las que te convienen en él.

Cuando te enfrentes a situaciones complejas, aprende a descansar en Dios, entrega tu carga y podrás sobrellevar cualquier cosa porque recién ahí comprenderás que “Todo lo puedo en Cristo que me fortalece”.

viernes, diciembre 23, 2011

Mensaje de Navidad para no creyentes

Mensaje de buena voluntad a los creyentes de otras religiones, ateos, agnósticos y secularistas en general.

(Texto escrito originalmente por Guilherme Carvalho de L'Abri, Brasil - Traducido por Jonathan Muñoz)

Por favor, cede a la tentación en esa oportunidad. Celebra la Navidad también (sin el chistecito del solsticio y otras cosas parecidas). No te impongas a ti mismo una penitencia negacionista de fin de año…

“¿Celebrar qué? ¡El cristianismo sólo trajo opresión al mundo!"

Sí. El cristianismo no es inocente. No me he olvidado de la Cruzadas, de Servet, del genocidio indígena por los conquistadores “cristianos”, de la persecución a herejes, de las guerras de religión en Europa, de la pedofilia de los sacerdotes, del Pare de Sufrir, de los pelliscones y bofetadas de tu mamá beata, etc… Pero esos males ya estaban en el mundo antes que apareciese Jesús. Incluso la persecución a “herejes”, Antíoco Epífano (pagano) ya la hacía - y todo está allí en el libro de los Macabeos. Razones para hacer estas cosas malas el hombres siempre las tuvo. No se hace necesario un genio o una inspiración especial para practicarlas.

Miento: creo que Pare de Sufrir fue una innovación brasileña de nuestros tiempos. :-D

Pero aunque tú no creas que Jesús es el Logos divino en carne humana y aunque estés indignado por la cobranza de diezmos, es un hecho que sin él no habría algunas innovaciones que exigen inspiración, genio y virtud. Sin Jesús no existiría la antropología cristiana, ni el universalismo cristiano, ni el apóstol Pablo (vd. Slavoj Zizek), ni las misiones de San Patricio y Columba, ni la síntesis filosófica-religiosa de la mentalidad semítica con la mentalidad griega que formó a Europa, ni la ruptura del racionalismo griego, ni San Agustín (y, en el futuro, la idea de “self”), ni la abolición al infanticidio ni la represión contra la esclavitud, ni la “caritas” cristiana, ni la preservación de la herencia latina después de la caída del Imperio Romano…

Y entonces no habría Occidente, ni los primeros hospitales, ni el aristotelismo cristiano ni la ruptura con el aristotelismo cristiano, ni Cambridge y Oxford, ni Dante Alighieri, ni Pico Della Mirandola, ni Renacimiento, ni Rafael, ni Reforma, ni Lutero con su libertad de conciencia, ni escuelas públicas para enseñar a leer la Biblia (y otras cosas), no Johann Sebastian Bach, ni Rembrandt, ni el empirismo, ni la Royal Society (vd. Hooykas), ni revolución científica, ni Pascal, ni Martin Bucer, ni constitución moderna, ni “Lex Rex” (vd. Rutherford), ni hugonotes franceses, ni revolución francesa, ni revolución Norteamericana (ni Marx tampoco, le guste o no), ni Harvard, Yale y Princeton con las iglesias que las fundaron, ni la idea moderna de derechos humanos (vd. Wolterstorff), ni William Carey y el fin de la quema de viudas en India ni la abolición de la esclavitud con William Wilberforce, ni Comenio, ni Kierkegaard, ni Dostoyevski, ni negro spirituals (ni Jazz, ni Blues, ni Gospel, ni Rock & Roll y tal vez incluso… ¡ni Metal!), ni Cruz Roja, ni Maritain, ni la moderna declaración de Derechos Humanos, ni Martin Luther King (ni “I have a dream”), ni el Sindicato Solidaridad en Polonia, ni Tarkovski, ni Arvo Part, ni Malick, ni Desmond Tutu y la Comisión para la Verdad y la Reconciliación en Sudáfrica y así por delante...

¡Sí! Tú puedes despotricar y maldecir contra las miserias de la religión, pero sé honesto y realiza un acto racional de respuesta proporcional. Te guste o no, tienes una deuda con la fe que inspiró y movió cambios positivos, que disfrutas hoy.

Así, como ya dije, no te impongas a ti mismo esta penitencia. Olvida tu falta de fe por unos momentos (no es tan difícil. ¿No haces eso con tu vida, acaso, todo viernes en la noche?) y agradece… al universo (¿?) por Jesucristo. Si después de informarte bien sobre la historia cristiana (dije “historia”, no Dan Brown ni sus semejantes) un sentimiento de gratitud nace en ti, no lo reprimas – aunque no tengas hacia donde dirigirlo. Ante la ausencia de alternativas, agradécele al viento. Aún así, será mejor que dormir en la cuneta otra vez, esta Navidad.

¡Celebra a Jesucristo, sea quién él sea!

jueves, diciembre 15, 2011

Breve (muy breve) comentario sobre cristianos, tatuajes y piercings

Antes de comenzar, quiero compartir este breve texto sobre este tema. Lo estoy trabajando como libro, con investigación mucho más profunda, pero ante tanta pregunta sobre el tema, quiero exponer resumidamente lo que he ido leyendo y estudiando durante algunos años. Los dejo con este muy breve comentario...

Evangelio… ¿en contra de los tatuajes y piercings?

Los piercing y tatuajes son cada vez más comunes en nuestros días. Algo que hace una década atrás era mirado con total rechazo, prejuicio y hasta miedo, hoy es visto en hombres, mujeres y jóvenes como algo normal. Incluso he visto a más de algún adulto mayor colocándose un piercing.

Como cristianos estamos inmersos en una sociedad que, ante la aceptación de estas prácticas, quedamos completamente confundidos. Muchas voces se levantan a favor y en contra de esto y si debemos o no aceptar estas conductas dentro de las iglesias. No pretendo hacer una teología de la modificación corporal, pero sí reflexionar sobre lo que he vivido respecto de este tema. A fin de cuentas aún es un asunto de gran discusión y controversia en muchos círculos evangélicos.

Cómo me veo

La primera cosa que necesitamos tener en mente es que se trata de un tema de apariencia personal y, por lo tanto, cambia según el tiempo y el lugar. Los usos y costumbres están directamente ligados a la cultura. Básicamente una cultura es formada por tres elementos: cosmovisión (la forma como un pueblo ve el mundo), sistema de valores (aquello que es importante para ese pueblo) y las normas de conducta (o modo como el pueblo se comporta; eso encierra el tipo de vestimenta y el trato hacia el otro). Las culturas son diferentes de acuerdo con su cosmovisión, valores y normas de conducta. Eructar en público después de comer algo es totalmente aceptable (y hasta loable) en ciertas culturas, pero es repugnante en otras. Una mujer con los pechos al aire es normal en muchos países de África, pero es obsceno en otras culturas. Besar a alguien en público es normal en Chile, pero puede llevarte a la cárcel en países islámicos. En estos mismos países islámicos un hombre no puede andar tomado de la mano con su esposa, pero puede andar de la mano con otros hombres. En occidente esta misma práctica evoca la idea de homosexualismo. Y por ahí va. Todas estas cosas son formas de expresión cultural. Puede ser un insulto o algo escandaloso para los que no son parte de la cultura, pero no necesariamente es errado para los que sí pertenecen a esa cultura. El hecho es que ninguna cultura es totalmente igual a otra y ninguna cultura (ni subcultura) está por encima de otra.

En el apocalipsis, Juan vio en el cielo pueblos de todas las tribus, razas, lenguas y naciones (grupos étnicos). Todas las culturas poseen elementos pueden e incluso deben ser redimidos, pero otros que necesitan ser rechazados por el Evangelio. Por ejemplo, hay culturas donde la poligamia es aceptable, pero ahí es donde debemos recurrir a la Escritura para dilucidar qué es lo aceptable y qué debemos rechazar.

Si entendemos que la apariencia personal es una cuestión de expresión cultural, esta apariencia también muda de acuerdo con la cultura y entenderemos que debemos mirarla con el prisma de la Escritura. Pinturas en la cara y en el cuerpo están presentes en diversas culturas. En la Polinesia, los nativos usan tatuajes para escribir su historia familiar en el cuerpo. También sucede lo mismo en algunas otras culturas orientales. El tatuaje y el piercing en el ombligo eran comunes en el antiguo Egipto. Algunos pueblos usaban piercing, aros y otras formas de alteración del cuerpo. Pero todo esto no necesariamente es “satánico” o “sacrílego”, sino “diferente”.

El problema es que el mundo se hizo pequeño. Nos estamos transformando cada vez más en una aldea global. Esta globalización genera que ciertas costumbres que antes sólo eran vistas en culturas aisladas y lugares remotos de la tierra, ahora se transforman en moda en todo el mundo. El tatuaje de henna es un ejemplo reciente de esta realidad. Y ¿quiénes son los responsables por el lanzamiento de la moda en nuestro mundo? Principalmente los medios de comunicación masivos que nos muestran artistas, músicos, cantantes usando determinada ropa, accesorio, estilos diferentes, muchas veces copiados por nosotros y de nosotros.

¡Así es! Cito dos ejemplos: Los raperos no inventaron un estilo de ropa y accesorios. Aquellos ya existían, pero fueron popularizados por los medios. La popularización de algunas costumbres orientales en occidente fue fuertemente influenciada por The Beatles cuando estaban en su fase de “El poder de las flores”. Muchas de las batas, camisones y pantalones que vemos hoy en las calles, plazas, centros comerciales y hasta en la iglesia fueron una influencia directa de la llamada “la mayor banda de todos los tiempos” y, por lo tanto, son “políticamente aceptadas” por nuestros liderazgos eclesiales. La popularización del piercing fue en 1993 con el video “Crying” de Aerosmith, donde Alicia Silverstone aparecía con un piercing en el ombligo. Una banda de rock, una balada romántica y una joven actriz. Elementos esenciales para fabricar la cultura y moda pop que es, simplemente, una mezcla de culturas y costumbres del mundo post-moderno.

Leonard Sweet, profesor y pensador cristiano, comenta sobre los tatuajes y piercings en su e-book “The Down Mistaken For Dusk”. Él dice que la razón por la cual la modificación del cuerpo es el tema Nº1 en discusiones y conversaciones de los jóvenes cristianos menores de 30 años, es por el hecho de ser parte de la cultura post-moderna actual (y casi global); una cultura donde la imagen es altamente valorizada.

¿Qué dice la Biblia sobre estas cosas?

Una gran ironía de estas acaloradas conversaciones, es que las cirugías plásticas, con silicona incluida, son cada vez más aceptadas entre los cristianos modernos. Hay pastores (y pastoras), ministros (y ministras) de adoración que están operad@s y nadie dice nada al respecto. Incluso en Chile tenemos varias pastoras, profetas y demases que han pasado por el bisturí de algún cirujano plástico cuando los diezmos y las primicias lo han permitido.

Sweet dice “La cirugía plástica es una forma severa de alteración del cuerpo. Esto es aceptado, ¿pero los piercing y tatuajes no?”. En la Biblia (Gn 24) leemos la historia de Isaac y Rebeca y de cómo se le regaló a Rebeca una argolla de seis gramos de oro para que se lo colocase en la nariz (un piercing) y, después de hacer esto, se arrodilló para adorar a Dios. Pienso que si esto fuese pecado o considerado pagano, entonces no hubiese mención a adorar a Dios.

En el libro de Éxodo percibimos que las mujeres de los hebreos usaban aros y argollas, los cuales fueron ofrecidos como ofrenda al Señor para la construcción del Tabernáculo. Nuevamente no creo que Dios aceptase de parte de su pueblo ofrendas que representaran costumbres paganas.

Pero el texto más intrigante para mi se encuentra en Ez 16.11-12: “Te adorné con joyas: te puse pulseras, collares, aretes, un anillo en la nariz y una hermosa corona en la cabeza”, donde es el propio Dios quien refiere esto de Jerusalén. Al parecer tales adornos no son una ofensa al Señor, sobre todo considerando el fin último detrás del acto mismo de usar piercings o adornos.

No estoy haciendo una exégesis sobre estos textos; estoy solamente haciendo una lectura como la haría cualquier cristiano. Y si la Biblia pareciera no condenar el uso del piercing, ¿por qué nosotros deberíamos? Nuestro desafío no es condenar, sino orientar a las personas (principalmente a los jóvenes) sobre las motivaciones detrás de estas prácticas y sobre los riesgos que existen en hacer estas cosas sin contar con un profesional del área, cuidando temas como la higiene y la salud. La persona debe estar consciente de los riesgos de inflamación, enfermedades contagiosas y efectos secundarios para con la sociedad. Deben estar conscientes de que algunas alteraciones son irreversibles, dejando marcas para toda la vida.

Motivaciones

Pero lo más importante es que debemos hablar con nuestros jóvenes es sobre identidad, autoestima e imagen. Creo que estas cosas son las realmente importantes ante cualquier alteración del cuerpo, ya sea una rinoplastia, colocarse silicona, corchetearse el estómago, hacerse una liposucción, colocarse un piercing o hacerse un tatuaje. Y las coloco a todas juntas cuando su motivación no es un tema de salud, sino simplemente un tema estético.

Mi única intención es compartir algunas ideas para fomentar la reflexión bíblica y saludable sobre el tema. Como falta hablar del tatuaje, acá va.

La primera cosa que se esgrime entre los cristianos que condenan los tatuajes y piercing como pecado es la prohibición escrita en Levítico 19.28 y que dice “No se hagan heridas en el cuerpo por causa de los muertos, ni tatuajes en la piel. Yo soy el Señor”

Creo tener la seguridad absoluta de que los mismos cristianos que usan este texto para condenar los tatuajes, no tienen ningún problema para afeitarse, vestirse con ropas de dos telas diferentes, comer carne de cerdo o langosta, o tener un jardín en casa con plantas de diferentes especies. Porque esas cosas también estaban prohibidas en el libro de Levítico, al igual que las heridas y tatuajes. Santiago nos dice que si alguien quiere vivir por la Ley, entonces debe cumplirla por completo, incluidas estas prohibiciones. Entonces me pregunto ¿por qué prohibimos sólo algunas partes, pero nos damos libertad (incluso esgrimiendo la gracia en Jesús) de no prohibir también estas otras? Y he aquí una buena noticia: Los cristianos no estamos justificados por la Ley, sino que por medio de la Gracia en Cristo Jesús. Y no una Gracia barata, sino la redentora, regeneradora, perfecta, santa y sublime, que en la cruz me hizo estar en paz con Dios.

En segundo lugar, me gustaría recordar que, a mi entender, a pesar de que no exista ninguna condenación bíblica para el uso de tatuajes o piercing, la Biblia es clara en una cosa: ¡No debemos exagerar en nada! Pablo habla sobre vestirse modestamente y Pedro dice que debemos buscar la belleza interior, que es la que tiene valor real para Dios. Muchas personas que se hacen tatuajes y piercings lo hacen motivados para llamar la atención a sí mismos o para choquear a los otros en una actitud rebelde. Tal actitud es claramente condenada por Dios en Isaías 3, donde el profeta dice que, por causa de la arrogancia de las mujeres, Dios iría a arrancar sus decoraciones (incluido el piercing de la nariz), sus ropas caras e iría a raparles sus cabezas como señal de vergüenza. Cuando algo en mi vida se transforma en una obsesión o comienza a tener más importancia que mi relacionamiento con Dios y con el pueblo de Dios, entonces tal cosa DEBE ser rechazada. Por eso Pablo dice: “Todo me es permitido, pero no todo conviene. Todo me es permitido, pero no dejaré que nada me domine… Todo es permitido, pero no todo edifica” (1ª Corintios 6.12; 10.23)

El tema de fondo es qué es lo que me motiva a hacerme un tatuaje o un piercing, pero tampoco debemos olvidar qué es lo que me motiva a no hacerme un tatuaje o un piercing. Si en ambas posturas hay una fuerte tendencia a hacerlo por autojustificación y orgullo propio, entonces estamos ambas partes mal.

Recomendaciones

Finalmente, para cualquier persona que esté considerando la posibilidad de ponerse un piercing o hacerse un tatuaje, yo le sugeriría que recuerde lo siguiente:

Como cristiano, creo que debemos orar y pedir la orientación de Dios en primer lugar. ¿Será que esto es apropiado para mi vida?

La Biblia dice que debemos honrar y obedecer a nuestros padres. Entonces, consulta la opinión de ellos.

La Biblia dice que le pertenecemos y, de tatuarnos algo, debemos hacerlo para glorificar a Dios en nuestro cuerpo, mostrando nuestra pertenencia a Él. Cualquier símbolo esotérico o de otra religión o palabras de maldición u otra que no le honre, creo que no está ni siquiera en discusión el usarlas.

El mundo corporativo y empresarial tiende a rechazar a las personas tatuadas. Piensa bien entes de hacerte un tatuaje, porque eso puede quitarte un puesto de trabajo en el futuro.

Recuerda que vas a tener esta marca de por vida. No cometas la estupidez de hacerte algo de lo cual te arrepientas después.