viernes, febrero 28, 2014

10 tipos de hombres con los cuales una mujer cristiana no debería casarse.

(Por J. Lee Grady - Leer original en inglés aquí)
Mi esposa y yo criamos cuatro hijas (sin escopetas en casa) y tres de ellas ya se casaron. Amamos a nuestros yernos y es evidente que Dios escogió “con pinzas” a cada uno de ellos para hacerlos calzar con los temperamentos y personalidades de nuestras hijas.
Siempre he pensado que a Dios le gusta actuar como “casamentero”. Si Él pudo hacer eso por mis hijas, Él puede hacerlo por ti.
Conozco muchas amigas solteras que les gustaría bastante encontrar a la persona correcta. Algunas me dicen que las opciones son escasas en sus iglesias. Entonces, se aventuran en el mundo de los encuentros online. Otras desisten desesperanzadas, pensando si acaso queda algún cristiano decente por ahí. Comienzan a cuestionarse si deberían bajar sus patrones para poder encontrar pareja.
Mi consejo permanece: no te conformes con menos de lo mejor de Dios. Muchas cristianas han terminado con un “Ismael” porque la impaciencia las empujó a un casamiento infeliz. Por favor, acepta mi consejo paternal: estás mejor soltera que con el hombre equivocado.
Hablando de “hombres equivocados”, aquí están los 10 tipos de hombres que deberías evitar a la hora de pensar en matrimonio:
  1. El incrédulo. Por favor, escribe 2ª Corintios 6.14 en un post-it y pégalo en tu computador. El texto dice “No formen yunta con los incrédulos. ¿Qué tienen en común la justicia y la maldad? ¿O qué comunión puede tener la luz con la oscuridad?”. Esto no es una regla religiosa anticuada. Es palabra de Dios para ti hoy. No permitas que el encanto, el visual o el éxito financiero de un hombre (o la disposición de él de ir a la iglesia contigo) te lleve a comprometer lo que sabes que es correcto. El “noviazgo misionero” nunca es una estrategia sabia. Si el joven no es un cristiano regenerado, bórralo de tu lista. Él no es lo correcto para ti. Aún estoy buscando una mujer cristiana que no se haya arrepentido de casarse con un incrédulo.
  2. El mentiroso. Si descubres que el hombre con quien tienes una relación te ha mentido sobre su pasado, o que siempre está cubriendo sus rastros para esconder secretos de ti, huye por la salida más próxima. El casamiento debe ser construido sobre un fundamento de confianza. Si él no puede ser confiable, termina ahora antes que él te engañe con una decepción aún mayor. 
  3. El playboy. Me gustaría poder decir que si encuentras un buen chico en la iglesia, puedes asumir que él vive en pureza sexual. Pero ese no es el caso hoy. He oído historias tenebrosas sobre solteros que sirven en el grupo de música del domingo, pero que actúan como Casanovas durante la semana. Si te casas con alguien que estaba durmiendo por ahí antes de casarse, ten la seguridad que estará durmiendo por ahí después de casarse.
  4. El perezoso. Hay muchos cristianos firmes que experimentaron el fracaso conyugal años atrás. Desde el divorcio que están experimentando la restauración del Espíritu Santo y, ahora, desean casarse nuevamente. Los segundos matrimonios pueden ser muy felices. Pero si descubres que el hombre con el que tienes una relación no se preocupa de sus hijos de un matrimonio anterior, una falla ha sido expuesta. Cualquier hombre que no pague por sus errores del pasado o no sustente a sus hijos de su casamiento anterior no te tratará con responsabilidad.
  5. El viciado. Los hombres de iglesia que tienen vicios con alcohol y drogas, saben esconder sus problemas (pero tú no quieres esperar hasta tu luna de miel para descubrir que él es un bebedor). Nunca te cases con un hombre que rechaza pedir ayuda por su vicio. Insiste en que él consiga ayuda profesional y apártate. No entres en una relación de dependencia en la que él afirma que te necesita para poder estar sobrio. No podrás ayudarlo.
  6. El vago. Tengo una amiga que percibió, sólo después de casarse, que su novio no tenía planes de conseguir un trabajo fijo. Él había elaborado una muy buena estrategia: él se quedaría en casa todo el día para jugar videojuegos, mientras su esposa trabajaba afanosamente y pagaba todas las cuentas. El apóstol Pablo dice a los tesalonicenses: “El que no quiera trabajar, que tampoco coma” (2ª Tesalonicenses 3.10). La misma regla se aplica aquí: si un hombre no quiere trabajar, no merece casarse contigo.
  7. El narcisista. Sinceramente espero que encuentres un chico bonito. Pero debes ser cuidadosa: si tu pareja gasta seis horas al día en el gimnasio y regularmente postea fotos de sus bíceps en Facebook, estás en un problema. No te enamores de un hombre egocéntrico. Él puede ser bonito, pero es un hombre que está enamorado por la apariencia y, por sus propias necesidades, jamás logrará amarte sacrificialmente, como Cristo ama a la iglesia (Efesios 5.25). El hombre que siempre se está mirando al espejo nunca te percibirá.
  8. El abusador. Hombres con tendencias abusivas no logran controlar su rabia cuando una situación se calienta. Si el joven con quien tienes una relación tiene la tendencia a perder los estribos, sea contigo o con otros, no te sientas tentada a racionalizar su comportamiento. Él tiene un problema y, si te casas, tendrás que navegar por un campo minado todos los días, evitando desencadenar otra explosión. Hombres irritados hieren mujeres (verbal y, a veces, físicamente). Busca un hombre que sea gentil.
  9. El hijito de mamá. Pueden decirme anticuado, pero sospecho de alguien de 35 años que aún vive con sus padres. Si su madre aún le hace la comida, le lava y plancha su ropa, ten plena seguridad de que está parado en el tiempo. Estás pidiendo problemas cuando crees que puedes ser esposa de un joven que no creció. Retrocede y, como amiga, anímalo a encontrar un mentor que pueda ayudarlo a madurar.
  10. El controlador. Algunos cristianos piensan que el casamiento se trata de superioridad masculina. Ellos pueden citar la Escritura y sonar súper espirituales, pero, por detrás de la fachada de autoridad, hay una profunda inseguridad y orgullo que se puede transformar en abuso espiritual. 1ª Pedro 3.7 manda a que los maridos traten a sus esposas como a su semejante. Si el hombre con quien tienes una relación te rebaja, hace comentarios degradantes sobre las mujeres o parece aplastar sus dones espirituales, retrocede ahora mismo. El poder le subió a la cabeza. Las mujeres que se casan con controladores religiosos, frecuentemente terminan en un pasillo de depresión.


Si eres una mujer de Dios, no vendas tu primogenitura espiritual casándote con un joven que no te merece. La mejor decisión que puedes tomar en la vida es esperar por un hombre que se entregó totalmente a Jesús.

jueves, febrero 06, 2014

10 motivos por los cuales los pastores conservadores acostumbran a tener iglesias minúsculas.

(Texto original del pastor Augustus Nicodemus. Puede leer en portugués aquí)

Sé que hay excepciones, pero ellas no son muchas. La regla es que, aquí en Brasil, los pastores y predicadores más conservadores y reformados pastorean iglesias pequeñas, entre 80 a 150 miembros. Ese hecho es notorio y no pocas veces ha sido usado como crítica contra la doctrina reformada. Si ella es bíblica, buena y correcta, ¿por qué sus defensores no logran convencer a las personas de eso? ¿Por qué sus iglesias son poco frecuentadas, no tienen involucramiento misional, no evangelizan, no crecen y tienen pocos jóvenes?

Como dije, hay excepciones. Conozco iglesias reformadas que son dinámicas, que crecen, grandes, evangelizadoras y misionales. Conozco también otras menores, que crecen no por el aumento del número de miembros en el local, sino por la plantación de otras iglesias. Cuando digo “iglesias minúsculas” me refiero no solamente al tamaño, sino a la visión, al involucramiento en la evangelización y misiones, y a la diferencia que hacen. Tengo en mente las iglesias que se arrastran en la rutina de sus trabajos, ensayos y cultos hace decenas de años, siempre del mismo tamaño diminuto, sin que gente nueva llegue para hacer la diferencia.
Consciente de que hay iglesias reformadas grandes y que crecen, pero también consciente de las muy pequeñas que no crecen hace mucho tiempo, en ningún sentido, yo haría los siguientes comentarios en este post, que bien podría titularlo de “Navaja en la carne”

1.            Infelizmente, al rechazar la idea de que en términos de crecimiento de iglesias los números no dicen todo, muchos de nosotros, reformados, nos olvidamos de que ellos aún dicen alguna cosa. ¿Podemos aceptar que está todo bien y todo correcto con una iglesia local que creció apenas un 1% en los últimos años, crecimiento mucho inferior al crecimiento de la población brasileña y del crecimiento de otras iglesias evangélicas, especialmente tratándose de una iglesia en un país donde los evangélicos no son perseguidos por el Estado y las oportunidades están abiertas delante de nosotros?
2.            Igualmente infeliz es la postura de justificar el tamaño minúsculo con el argumento de la soberanía de Dios. Es evidente que, como reformado, creo que Dios es quien da el crecimiento. Creo, también, que antes de culpar a Dios, nosotros, pastores reformados, deberíamos hacer algunas preguntas básicas: Nuestra iglesia ¿está bien localizada?; El culto ¿es acogedor y atractivo?; La iglesia ¿ha desarrollado esfuerzos consistentes y frecuentes para ganar nuevos miembros?; La predicación ¿tiene como objetivo convertir pecadores?; La predicación ¿es entendible para algún no creyente que casualmente esté allí? Los miembros de la iglesia ¿están llenos de un espíritu evangelístico?; ¿Existe oración en la iglesia en favor de la conversión de pecadores y crecimiento del número de miembros?
Creo que muchos pastores reformados, colocan demasiado rápido la responsabilidad del tamaño de sus iglesias en Dios, antes de hacer la tarea en casa.
3.            Es triste percibir que, en muchos casos, la soberanía de Dios es usada como disculpa para no hacer absolutamente nada en términos de esfuerzo consciente para ganar personas para Cristo. ¿Qué motivo tendría Dios para querer que las iglesias reformadas sean pequeñas y que los años pasen sin que nuevos miembros sean añadidos por el bautismo? ¿Qué motivos secretos llevarían al Dios que nos mandó a predicar el Evangelio a todo el mundo, impedir que las iglesias locales reformadas crezcan en un país libre, donde la predicación es hecha en todo lugar y donde otras iglesias están creciendo vertiginosamente? Pienso que el problema de la pequeñez no está en Dios, sino en nosotros. ¡Ay de nosotros que, además de no crecer, más encima culpamos a Dios por eso!
4.            Es verdad que muchas iglesias evangélicas crecen usando estrategias y metodologías cuestionables. Especialmente aquellas de la teología de la prosperidad, que atraen a las personas con promesas de bendiciones materiales y curas que no pueden cumplir. Incluso criticar el tamaño de esas iglesias y apuntar a sus errores teológicos y metodológicos no justifica que tengamos iglesias minúsculas. ¿Qué nos impide tener iglesias grandes usando los métodos correctos?
5.            El problema con muchos de nosotros, pastores conservadores y reformados, es que no estamos abiertos para cambios y adaptaciones en los cultos, en las actitudes y posturas, por menores que sean y que podrían dar una cara más amigable a la iglesia. Ser simpático, acogedor, atrayente, interesante no es pecado y no va en contra de las confesiones reformadas y la tradición puritana. Iglesias serias con cultos aburridos nunca fueron el ideal reformado de la iglesia. Los pastores reformados deberían estar pensando en cómo hacer crecer sus iglesias, en vez de resignarse y racionalizar en sus mentes que el tener una iglesia pequeña está bien.
6.            Los creyentes fieles que están en las iglesias ya por muchos y muchos años, también necesitan de alimento y pastoreo. Que Dios me libre de despreciarlos. Sé que Dios puede llamar a alguien para el ministerio de consolar y confortar creyentes antiguos durante años, de iglesia pequeña en iglesia pequeña. Pero veo esa vocación como una pequeña parte del ministerio pastoral; casi una excepción. Lo que me asusta es ver que esa excepción se ha tornado prácticamente en regla en el pueblo conservador y reformado. ¿Será que Dios predestinó a las iglesias conservadoras y reformadas para ser doctrinalmente correctas, pero minúsculas, y a las otras para crecer, a pesar de la teología y metodología erradas? ¿Será que Él no ha llamado a los conservadores para ser ganadores de almas, evangelistas, plantadores de iglesias y agentes de crecimiento del Reino? ¿Será que la vocación padrón del pastor conservador es de ministrar iglesias minúsculas año tras año, sin nunca conocer períodos de refrigerio y de gran crecimiento en el número de miembros? ¿Será que cuando un pastor que era un evangelista ardiente y se hace reformado tiene que terminar siendo teólogo y profesor?
7.            ¡Lo que más me asusta es que hay pastores reformados que se enorgullecen de tener iglesias enanas! “Muchos son los llamados y pocos los escogidos”, recitan con satisfacción. Se enorgullecen de ser un movimiento de ser un movimiento de “vaciamiento bíblico” en vez de un “avivamiento bíblico”. Dicen: “los verdaderos creyentes son pocos. Prefiero una iglesia pequeña de calidad que de una enorme llena de gente interesada y superficial”. Bien, si yo tuviese que escoger entre las dos cosas, tal vez preferiría la pequeña. Pero, ¿por qué tiene que ser una elección? ¿No podemos tener iglesias reformadas llenas de gente que está allí por los motivos correctos? Yo sé que la calidad siempre disminuye la cantidad, pero ¿será tan así?
8.            Nosotros, pastores reformados en general, tenemos la tendencia de considerar la sana doctrina el foco más importante de la vida de la iglesia. Por ello, muchos de nosotros pasamos nuestro ministerio entero adoctrinando y re-adoctrinando su pueblo en los puntos fundamentales de la doctrina cristiana reformada. Poca atención damos a otros puntos igualmente importantes: espiritualidad bíblica, vida de oración, evangelismo consciente y determinado y planeado. Creo que una cosa no excluye a la otra. Por otra parte, creo que el adoctrinamiento bíblico siempre será evangelístico y que el evangelismo bíblico es siempre doctrinario. “Predicación”, dice Spurgeon, “es teología saliendo de labios calientes”.
9.            Algunos pastores reformados están tan presos de la doctrina de la depravación total que no saben cómo invitar a pecadores a creer en Jesucristo. Tenemos miedo de parecer arminianos si al final del mensaje invitamos a los pecadores a recibir a Cristo por la fe, o incluso, durante la predicación, llevar a las personas a tomar una decisión. El fantasma de Finney, el presbiteriano creador del sistema de llamados, atormenta a los predicadores reformados, que llegan al final del mensaje y no saben cómo aplicarlo a los pecadores presentes, sin parecer que están haciendo un llamado. Tienen miedo de parecer pentecostales si durante la predicación hablan de forma más coloquial, hablan de forma directa a las personas, se emocionan o muestran fervor, o incluso si gesticulan mucho o caminan en el púlpito. Creo que si los predicadores reformados parecen más humanos y naturales, más cómodos en los púlpitos, despertarían mayor interés en las personas.
10.          Creo, al final, que al reaccionar contra los excesos del pentecostalismo acerca del Espíritu Santo, muchos reformados sienten rechazo de orar más, de emocionarse mucho, ayunar, hacer noches de vigilia, predicar en las plazas y calles, y de pedir a Dios que les conceda un gran avivamiento espiritual en sus iglesias. Sólo hay una cosa de la cual los reformados tienen más miedo que de parecer arminianos: parecer pentecostales. Ahí tiramos no solamente el agua sucia de la bañera, sino también al bebé. Creo que si hubiese más oración y clamor a Dios por un legítimo despertar espiritual, veríamos la diferencia.
Pedí a algunos amigos míos, reformados, que criticasen este posteo antes de publicarlo. Uno de ellos me escribió:
“Me gustó mucho. Me irrita el espíritu de ‘secta sitiada’ tan común en nuestro medio [reformado]; la idea de que la vocación de la iglesia es defender una fortaleza. Somos rápidos para criticar, pero tan lentos para proponer alternativas”

Creo que él resumió muy bien el punto.

No tengo respuestas listas ni soluciones elaboradas para el narcisismo eclesiástico. Creo que pasa por un quebrantamiento espiritual genuino entre los pastores, que nos humille delante de Dios, nos lleve a sondar nuestra vida y ministerio, a renovar nuestro compromiso pastoral, a buscar la plenitud del Espíritu Santo y a buscar Su gloria por sobre todas las cosas.

domingo, enero 26, 2014

Maridos solitarios, esposas solitarias

Una vez más traduzco un texto del pastor presbiteriano Augustus Nicodemus Lopes.
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El aislamiento de otras personas no siempre es malo. El propio Jesús tenía el hábito de aislarse regularmente de las multitudes y estar a solas con Dios, después de un día de trabajo en medio de las personas. En esas ocasiones, él oraba y renovaba sus fuerzas.
Pero existe una soledad maléfica, característica de la sociedad en la que vivimos. Las personas pueden vivir en una misma casa con muchas otras personas, e incluso así vivir aisladas. Ya que fuimos creados como seres sociales, vivir en aislamiento generalmente provoca tristeza, depresión, angustia y, en casos extremos, suicidio.
El aislamiento sucede incluso entre personas tan cercanas como marido y mujer. Diversas fuerzas activas en la sociedad moderna están separando marido y mujer cada vez más lejos el uno del otro, en vez de producir intimidad y mutualidad:
  1. En una sociedad tan compleja como en la que vivimos, experiencias diferentes y sistemas de valores diferentes separan a los esposos. Antiguamente las personas nacían y crecían juntas en un mismo lugar. Hoy las personas vienen de pasados completamente diferentes.
  2. La sociedad moderna ha transferido la idea de que el casamiento es un relacionamiento basado en el 50/50. Esto es, cada uno da un poco de sí. Pero esto no funciona verdaderamente. El padrón cristiano es 100/100. En el matrimonio debemos darnos enteramente al otro.
  3. El egoísmo es, probablemente, la mayor amenaza de la unidad marital. Ser egoísta es buscar la realización personal dejando al cónyuge fuera. Una ilusión bastante común es que marido y mujer pueden obtener éxito, independientemente el uno del otro y aun así mantener un buen matrimonio. En la práctica esto nunca es posible.
  4. Otro factor de aislamiento son los problemas no superados. Los investigadores muestran que cerca del 70% de los matrimonios que pasan por experiencias traumáticas (como perder un hijo en un accidente, o tener un hijo gravemente enfermo) se separan o se divorcian.
  5. Los medios de comunicación han popularizado la idea de que las aventuras extramaritales son normales. El hecho es que no solamente el adulterio consumado, sino el adulterio emocional (una amistad muy íntima con alguien del sexo opuesto) provoca el aislamiento de los cónyuges
  6. La presión continua del estilo de vida acelerado en que vivimos contribuye para que cada vez más vivamos separados los unos de los otros.
  7. Otro factor es la dependencia cada vez mayor de las redes sociales. Marido y mujer pueden estar sentados en la misma mesa, sentados en el mismo sofá o recostados en la misma cama, pero cada uno está chequeando sus e-mails, Facebook, Twitter, Google + o cualquier otro aplicativo social. Están juntos sólo físicamente. Miembros de una familia pueden estar juntos en la misma habitación y estar perfectamente aislados unos de otros. En la medida en que nos metemos en nuestros capullos virtuales, más y más nos desconectamos unos de otros.
  8. Por último, no podemos dejar de mencionar el consumo de pornografía que termina por aislar sexual, espiritual y psicológicamente a los cónyuges.

El aislamiento es una amenaza seria incluso para matrimonios cristianos. Estos cristianos necesitan percibir que si no toman las precauciones necesarias y si no tratan esta amenaza juntos, acabarán por vivir aislados unos de otros, incluso bajo el mismo techo. Muchas parejas casadas tienen sexo, pero no es por amor. El error típico que muchos matrimonios cometen es no anticipar que problemas de este tipo pueden ocurrir con ellos. Y cuando los problemas surgen, son tomados por sorpresa.
Vivimos en un mundo lleno de problemas. La tentación de muchos, bajo presión, es aislarse; hibernar como un oso en su cueva en invierno. Aunque esa parezca una alternativa atractiva, sólo con el apoyo de los amigos podremos soportar las miserias de la vida.
¿Qué podemos hacer  como cristianos para vencer el aislamiento? Acá van algunos consejos:
  • Busque mayor intimidad con Dios, por medio de la lectura de la Biblia y por la oración diaria. Cuando nos acercamos a Dios podemos acercarnos mejor a los demás.
  • Planee invertir tiempo con su cónyuge haciendo cosas que ambos aprecian.
  • A veces el aislamiento fue causado por una actitud errada suya, con la cual su cónyuge se ofendió o se dañó. Es necesario pedir perdón y buscar la reconciliación. En el caso de pornografía, tal vez la confesión sea necesaria.
  • A veces, cuando la situación ya se tornó muy complicada y difícil, es necesario vencer el orgullo y buscar ayuda.


No permita que el aislamiento acabe con la alegría de su matrimonio.

lunes, enero 20, 2014

8 razones de por qué una iglesia puede estar estancada


Tony Morgan, escritor del libro “The Leisure Suit Trap: 8 Reasons Your Church is Stuck”, entrega 8 causas probables de por qué una iglesia puede estar estancada. Acá, un resumen de ello. “Como he tenido la oportunidad de interactuar y trabajar con las iglesias durante los últimos años, hay algunos temas comunes. Estos son los desafíos que las iglesias suelen determinar en el ministerio y esto tiene que ver con estabilizarse o disminuir”, dice Morgan.


1. Te falta un plan de liderazgo de empoderamiento.Hemos fracasado como líderes en la iglesia si no abrazamos el poder y el impacto de la iglesia local. Las personas tienen el poder de serlo, es decir el pueblo que Dios tiene que poseer un plan de batalla, un plan con una meta ya sea mensual, trimestral, o anual.

2. ¿Usted está claro acerca de su visión y misión? Hay un montón de iglesias que tienen sus declaraciones de visión, pero no creo que haya muchas iglesias que realmente tengan una declaración de visión que aclare quiénes son como organización. Una visión que está bien clara reunirá a mucha gente, pero si es lo contrario repelerá a la gente.

3. Culpas ajenas y los factores externos. La víctima y el pensamiento sólo dará lugar a la amargura y la competencia. Los líderes que culpan a los forasteros y a los factores externos en realidad están confesando su propio fracaso y esta no es una forma creativa de inspirar a su equipo.

4. Su estructura impide el crecimiento
. Uno de los atributos de una iglesia es su decadente estructura compleja. La tendencia natural de las organizaciones consiste en añadirle complejidad a su estructura y sistema. Cuanto más tiempo existe una organización, más compleja será.

5. Usted adora el éxito que tuvo en el pasado. Nuestros éxitos que obtuvimos en el pasado puede ser uno de los mayores factores que contribuya a nuestra desaparición en el futuro. Cuando las organizaciones se adhieren a “la forma de lo que hacíamos “, lleva al concepto de que lo antiguo es mejor y por eso hay que evitar la innovación y el cambio, esto se convierte en el más arriesgado planteamiento.

6. Céntrese en las actividades en lugar de los resultados. Mientras muchos líderes religiosos están llenos de visión y pasión, estos carecen de una estrategia eficaz para llevar a cabo su misión. Esto nos lleva a una sensación de desorganización y, finalmente, a estancarnos.

7. Usted no cumple sino dota al pueblo de Dios. Por alguna razón, las iglesias más pequeñas con las que se trabaja a menudo, estas depende mucho del pastor. Si el pastor no capacita a su iglesia y no forma un liderazgo difícilmente podrá llevar la carga del ministerio.

8. Su ministerio es ignorado por la gente de fuera. Cuando las iglesias se centrar solo interiormente, su ministerio es ignorado por la gente de afuera. Empecemos a tomar algunas decisiones sobre el ministerio y mantengamos a la gente de afuera sobre lo que estamos haciendo no nos centremos solo en la cuatro paredes de nuestro templo.


Fuente: Traducido y adaptado por NoticiaCristiana.com