miércoles, julio 06, 2016

Una iglesia que ora

"Oren en el Espíritu en todo momento, con peticiones y ruegos. Manténganse alerta y perseveren en oración por todos los santos" (Efesios 6.18)

La necesidad de oración en la Iglesia es evidente. Lo que la Iglesia es, cómo funciona, lo que ella enfrenta, sus luchas, sus tareas, todo esto y cada una de las cosas que suceden, hacen de la oración algo INDISPENSABLE.

La Iglesia es de Cristo. Ella NO nos pertenece. Por ser ella posesión natural y primaria de Cristo, completamente bajo Su control, nuestras oraciones son indispensables, ya que el nivel de compromiso de oración refleja la preocupación que la Iglesia tiene por la dirección de Cristo y así seguir Sus propósitos.

Recordemos también que la Iglesia funciona por medio de personas. Cristo usa personas (débiles y/o pecadoras) para servir a Sus propósitos. Personas SIN poder, son instrumentos escogidos de un Cristo todopoderoso. La oración se transforma en la prioridad que otorga a los débiles seres humanos el auxilio divino para cumplir las tareas asignadas.

La Iglesia también enfrenta luchas, tiene enemigos y sufre persecución. La Iglesia primitiva conoció tal situación. Su primera reacción fue ORAR. Esto ocurrió cuando los apóstoles fueron presos y el resto del pueblo de Dios fue perseguido.

La oración es el lenguaje de la Iglesia que demuestra su dependencia de Dios.

Amor en verdadera acción

"Cada uno debe velar no sólo por sus propios intereses sino también por los intereses de los demás" Filipenses 2.4

Pablo nos entrega un principio para el relacionamiento dentro de la iglesia: buscar atender los intereses de los demás antes que los nuestros. Es el modelo enseñado por Jesús: “Tengan ustedes el mismo sentir que hubo en Cristo Jesús”

Pablo presentó este ejemplo como modelo para el cuerpo de creyentes, los cuales deben vivir entre sí en amor y cuidado, como Cristo nos amó y dio Su vida por nosotros. Cualquier cosa que se hiciese sin este enfoque, tiene poca chance de éxito.

Piénsalo bien. ¿Qué sentido tendría mostrar hacia afuera algo que no practicamos adentro? Si el lema es “haz el bien a todos, principalmente a los domésticos de la fe”, ¿por qué no nos preocupamos primero en nuestros hermanos más cercanos? En muchos casos son estas situaciones las que van sumando miembros resentidos, heridos, frustrados y que terminan apartándose de todo.

Pongamos nuestro amor en acción.

Debilidad

Es sumamente complicado vivir con personas que no son vulnerables, que no necesitan nada de nadie, que están en el control de todas las cosas y que no expresan miedo.
Particularmente aprecio caminar con los que muestran sus debilidades, que no son superhéroes y quienes buscan ayuda.
Reconocen el camino de la debilidad y se fortalecen en la confesión entre amigos, en el rendir cuentas a alguien y en la comunión con otros.
Las personas que reconocen su debilidad no son dominadas por el orgullo, por el egoísmo o por el poder, sino que por el contrario son personas que demuestran humildad y solidaridad.

Que nuestras debilidades nos lleven a ser más fuertes.

“Si debo jactarme, preferiría jactarme de las cosas que muestran lo débil que soy"- 2a Corintios 11:30 (NTV)

Futuro

¿Quieres conocer tu futuro? Hay muchas personas que gastan su dificilmente ganado dinero en saber el futuro. El presente nos aburre y queremos saber luego lo que vendrá.

Alguien escribió "Que existencia horrible sería aquella en la cual pudiésemos saber todo lo que me sucederá... Sería una existencia sin gracia y completamente ansionsa"

Desde niño pensaba en el futuro, lo que en más de una oportunidad trajo cierta angustia en mi corazón; sobre todo cuando, por estar preocupado del futuro, el presente pasó más rápido de lo que hubiese querido.

C.S. Lewis, comentando sobre este mismo asunto, escribió "La gratitud tiene los ojos en el pasado, el amor en el presente; el miedo, la avaricia, la lujuria y la ambición tienen los ojos puestos en el futuro"

Como seguidores de Jesús podemos pensar en el futuro, pero, como dijiera también Lewis, apenas para planificar los actos de justicia o caridad que serán parte de las tareas de mañana.

Disfruta más el presente y ten buenos recuerdos del pasado. El día que Dios te regala es hoy... no mañana

"Así que no se preocupen por el mañana, porque el día de mañana traerá sus propias preocupaciones. Los problemas del día de hoy son suficientes por hoy" (Mateo 6.34)