miércoles, julio 06, 2016

Madurando

¿Has crecido en tu vida cristiana?
¿Sabes qué camino seguir para alcanzar ese objetivo?

En la Biblia se nos recuerda constantemente que sólo por medio del conocimiento de Dios (por medio de su Palabra) podemos crecer y madurar en Cristo.

Cierto pensador cristiano nos dice que existe un camino en dirección a la madurez cristiana: "La única forma de llevar la vida cristiana a la madurez, es por medio de la intimidad con Dios, la renuncia a mi mismo y la comunión con los hermanos maduros en la fe"

Engaño absurdo eso de pensar que podrás madurar espiritualmente yendo el domingo a la iglesia o sólo pasando tiempo con amigos cristianos. Es más que eso. Es necesario invertir tiempo, esfuerzo, estudio e intimidad con Dios por medio de la Palabra, en oración, atendiendo el consejo, siendo humilde. 

Si estás acostumbrado a los resultados rápidos, entonces te vas a frustrar. Este camino es lento, pero el resultado es valiosísimo.

Persevera. No te devuelvas, por más arduo que sea el camino.

"No quiero decir que ya haya logrado estas cosas ni que ya haya alcanzado la perfección; pero sigo adelante a fin de hacer mía esa perfección para la cual Cristo Jesús primeramente me hizo suyo. No, amados hermanos, no lo he logrado, pero me concentro sólo en esto: olvido el pasado y fijo la mirada en lo que tengo por delante, y así avanzo hasta llegar al final de la carrera para recibir el premio celestial al cual Dios nos llama por medio de Cristo Jesús" (Filipenses 3.12-14)

Ídolos...

“Si no adoramos a Dios, adoraremos cualquier cosa" [G.K. Chesterton]

Es interesante cómo el ser humano, por ateo que intente ser, no puede negar que su ser interior anhela adorar algo... aunque sea el conocimiento, la ciencia, la moral, la música, la estética, el poder, el dinero, un animal o a ellos mismos. Pero la necesidad de adorar algo está en nuestro ADN. Calvino lo explica muy bien con los conceptos sensus divinitatis y semen religionis.

Pero el tema es que el ser humano fue creado para adorar a Dios y, si no adoora a Dios, termina colocando a alguien o algo para que asuman el lugar de Dios. Y esa persona o cosa termina haciendo lo que todo ídolo hace: exige dependencia absoluta y sumisión distorcionada. Aún así, estas personas prefieren adorar y cumplir las demandas de un ídolo (que son muy exigentes y pesadas de llevar) en vez de glorificar al Eterno. ¿Por qué? Hace un par de días leí algo que responde a esta pregunta: 
Hay una cosa que odiamos: que nos digan qué hacer (Ley)
Pero hay otra que odiamos aún más: que nos digan q no somos capaces de hacerlo (Gracia) [Pr. Tullian]

Y las personas prefieren seguir siendo esclavos de ídolos a aceptar el yugo liviano de Dios... cosas absurdas que sólo un ser humano puede hacer.

Que tu energía sea dirigida a adorar a Dios. Que tu vida tenga un verdadero sentido de propósito para que alcances una vida de satisfacción verdadera.

"Es cierto, ellos conocieron a Dios pero no quisieron adorarlo como Dios ni darle gracias. En cambio, comenzaron a inventar ideas necias sobre Dios. Como resultado, la mente les quedó en oscuridad y confusión. Afirmaban ser sabios pero se convirtieron en completos necios. Y, en lugar de adorar al Dios inmortal y glorioso, rindieron culto a ídolos que ellos mismos se hicieron con forma de simples mortales, de aves, de animales de cuatro patas y de reptiles" (Romanos 1.23)

¿Me enseñas a amar?

¿Me enseñas a amar a los demás como tú me amas? 
¿Cómo puedo amar a las personas como tú me amas?
¡Es imposible!

¿Cómo podría yo pedirte que bendigas a los que me persiguen?
¿Cómo es que puedo amar sin fingimiento?
¿Cómo es que puedo amar verdaderamente a los que traicionan mi confianza?
¿Cómo lo haré para que estas cosas no consuman mi mente, mi espíritu y mi alma?
¿Me enseñas?

¿Cómo es que puedo orar “Padre Nuestro que estás en el cielo, que se haga tu voluntad” si mi voluntad es estar continuamente en contra de la voluntad de Dios y mi verdadera voluntad es poder satisfacer los deseos de mi carne?

¿Cómo es que puedo tener el coraje suficiente y defender a quienes no saben defenderse?
¿Me explicas?
¿Cómo es que puedo defender a los que se equivocan, a los que abandonaron a sus familias, a los que abandonaron sus hogares, a los que cambiaron su vida espiritual por su vida carnal?
¿Cómo es que puedo comunicar por mi corazón palabras de amor y paz, si yo ya emití un prejuicio y no consigo comprender eso de “Aquel de ustedes que esté libre de pecado, que tire la primera piedra”? 

Si apenas puedo ayudar a los que digo que amo, ¿cómo voy a ayudar a los pobres si no tengo tiempo para ellos?
¿Cómo podré amar a los legalistas si por naturaleza odio las personas estructuradas, arrogantes e impostoras?
¿Me enseñas?

¿Cómo es que puedo amar como tú amas, si mi tendencia es a juzgar a las otras personas cuando me cuentan algo de ellas, sin si quiera verificar si lo que me dijeron es verdad o no?

¿Cómo es que puedo amar a las personas del mundo si yo amo más al mundo que a las personas?

¿Cómo puedo tener una vida abundante si me conformo con la muerte?
¿Cómo puedo ser tan miserable que, sabiendo que no me llevaré nada a la tumba, aún así siempre quiero todo lo que esta vida me puede ofrecer?

¿Cómo es que puedo ser como tú?

¿Cómo es que pudiste dejar tu Santo Espíritu vivir en mí, si todas mis acciones avergonzarían al peor de los pecadores?No me puedo ni imaginar cómo es que el Espíritu Santo queda con cada cosa que hago.

¿Cómo es que puedo decir que tú eres la resurrección y la vida si le tengo miedo a la muerte?

¿Me enseñas tus caminos?
¿Me enseñas a amar a los que me juzgan y me apuntan con el dedo sin decir ni pensar ninguna palabra de mal ni de odio para ellos?
¿Cómo puedo ser como tú si yo pienso en el mal, hago lo malo y no anhelo el bien?
¿Me puedes enseñar cómo puedo hacer, decir y pensar el bien para los otros?

Yo no logro comprender cómo es que pudiste perdonar a aquel que te negó. Yo no podría perdonar; no conseguiría perdonar.
¿Me enseñas a hacer eso?

Yo quiero ser como tú, pero es muy difícil.
¿Me enseñas el camino que debo andar para poder aprender?

Me salvó un pedazo de madera, pero yo no sería capaz de cargarlo para nadie en este mundo. Yo no quiero eso para mí.

¿Me enseñas a amar a las personas?
¿Me enseñas a amar a cada uno?
¿Me enseñas a amar a cada uno de los que salvaste?

Dame paciencia.
Dame amor.
Amor al prójimo como a mí mismo.

¿Sabes? Quiero mucho aprender a amar. Quiero aprender a amar a las personas cuando me ofendan, cuando me traten mal.

Sé que no será fácil el proceso de aprender a amar. Lo más probable es que si yo fuese otra persona, yo no podría amarme. Lo más probable es que no puedo amar a los demás porque siempre estoy queriendo cambiarlos y hacerlos parecidos a mí.
¿Me enseñas a amar las muchas formas de ser que tú has creado?

Es difícil. Es muy difícil, pero quiero aprender a amar como tú amas. Enséñame a callar y escuchar, pero no a escuchar con los oídos, sino que con el corazón.

Quiero aprender a amar negándome, como uno solo ha logrado hacerlo: Jesús.

Declaro, renuncio y decreto...

Si hay algo que me genera tristeza es la actitud de algunos hermanos en Cristo que tienen un Dios utilitario; una especie de Jesús "Genio de la lámpara" que está ahí para satisfacer todos mis deseos... incluso los más perversos. Las palabras "declaro", "renuncio" y "decreto" son usadas como amuletos de buena suerte, con "doble poder" si se usan con el nombre "Jesús" antes de cualquier cosa. Una bazofia.
En la Biblia leo que Jesús nos enseñó más sobre el valor de sufrir que de disfrutar beneficios pasajeros de este mundo, porque nuestro gozo pleno está en el Reino de los cielos. Y que debemos anhelar ese gozo antes que cualquier disfrute en este mundo.
Y pensando bien, creo que también puedo declarar, renunciar y decretar...

DECLARO que Dios es soberano en mi vida y que acepto lo que él tenga dispuesto para mi vida, porque así como me hará pasar por dificultad, también me promete que me dará lo necesario para soportar la prueba; que Jesús es suficiente para mi salvación, porque no hay ningún otro mediador entre Dios y los hombres, ni tampoco hay nada bueno que yo pueda hacer que me regale salvación, porque sólo el sacrificio de de Cristo trajo satisfacción a la justicia del Padre; que el Espíritu Santo me regeneró, colocó fe en mi corazón, me convence de pecado, me guía en mi caminar cristiano por medio de Su palabra y me soporta en el camino a mi glorificación.

RENUNCIO a mi autosuficiencia, a mi vanagloria, a mi orgullo, a mi cobardía y temor, a mis deseos, a la ansiedad, a la ira pecaminosa y la amargura, y a los engaños de Satanás.

DECRETO que someto mi mente a Cristo y a Su Palabra, para que, por medio de mi relacionamiento con los inconversos, el Espíritu Santo pueda realizar el acto sobrenatural de tocar corazones para traerlos de muerte a vida, para que implante fe en sus corazones, para que oigan la Palabra, para que luego le conozcan, y lleguen al arrepentimiento,  por amor a la gloria de Dios y el crecimiento de la Iglesia.